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Tratados y sermones

 

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Tratados y sermones

Meister Eckhart

El Maestro Eckhart no sólo es un dominico a caballo entre el rico siglo XIII y el cambiante XIV, es uno de los pilares de creación espiritual más potentes de su época. Aunque sea la raíz de otros místicos cristianos, escuelas shinto también lo consideran como una de las piezas más afines a su religión dentro de la creación católica. Considerado un "raro" por el catolicismo, hoy, dentro de un marco que M. Hulin llama el "misticismo salvaje" es un producto central y para algunos pensadores orientales (como la escuela advaita) es un pensador "común".

A finales del siglo XIII y principios del XIV la sociedad europea ha empezado ya su proceso de desacralización. Esto explica que los eternos principios de la mística y la metafisica universal tengan que ser expresados en una nueva forma; el simbolismo cosmológico ha de ser sustituido por un lenguaje conceptual y personal. Aquí es donde se sitúa el Maestro Eckhart. Pero a él no le preocupaban los problemas sociales y lingüísticos, sino que fue su experiencia mística de la Unidad la que le condujo a una nueva forma de comunicarla. Para Eckhart, el desasimiento de todas las cosas conduce el alma a la Unidad; por esto, parte de la negación del "yo" y del mundo de los sentidos y el tiempo, que para él son pura nada.

“Del desasimiento” es un tratado de ética pero más lo es de metafísica y de mística pues para Eckhart las tres cosas son inseparables, Su metafísica mística expresada en forma trinitaria es la constante de su obra: cuando el alma se ha desasido de todo y está libre, incluso de los bienes espirituales o del deseo de conocer a Dios, su parte más elevada, increada, es decir, Dios y ella son uno. Ahí, en el ahora eterno (nú), el Padre sin imagen engendra su Imagen, el Hijo, que es todo hombre divinizado. El amor entre el Padre y el Hijo es el Espíritu Santo quien es retorno al Padre a la vez que emergencia hacia el mundo, recuperado ahora en el interior de Dios, en el que las cosas, más allá de la temporalidad, participan del Ser y de la Vida divina. Así, en Eckhart, la Trinidad hace referencia no a un Dios situado fuera del mundo, sino que es el símbolo del proceso divino por el cual el alma y el mundo pasan de la nada al Ser... y del Ser a la Nada, porque, en última instancia, para Eckhart, Dios no es "ni Padre, ni Hijo, ni Espíritu Santo y, sin embargo, es un algo que no es ni esto ni aquello." (p. 279).

Eckhart resulta fácil de leer para quien capte que su punto de partida es una experiencia mística que le sitúa por encima de cualquier moral o sistema teológico, no para negarlos sino para situarlos en el lugar, relativo, que les corresponde. Pero la triste e incomprensible condena de algunos de sus escritos por parte de la Iglesia es debida a que su metafísica, de una coherencia rotunda, se halla expuesta asistemáticamente y a que la libertad del Espíritu que en él resplandeció no se deja aprehender con soluciones dadas, lo que da lugar a aparentes contradicciones formales que se superan en una lectura espiritual. Por lo mismo, si no se ha seguido todo su proceso ético y teológico no se puede comprender el sentido exacto de sermones como el “Beati pauperes spirtii donde se dice: "Dios no es ni ser ni racional ni conoce esto o aquello. Por esto, Dios es libre de todas las cosas y por esto es todas las cosas. Quien ha de ser, pues, pobre en espíritu, debe ser pobre en todo su saber propio, de modo que no sepa nada de nada, ni de Dios ni de la criatura ni de sí mismo."(p. 689).

El libro incluye los tratados “Pláticas instructivas”, “El libro de la consolación divina”, “Del hombre noble” y “Del desasimiento” y cincuenta y seis sermones. En espera de que se traduzca su obra íntegra en latín y alemán, esta selección hecha a partir de la versión crítica de Quint es una buena aproximación al pensamiento del Maestro Eckhart a pesar de que faltan algunos puntos importantes: por ejemplo, los Sermones donde se especifica la diferencia entre Divinidad y Dios, Con todo, su lectura es imprescindible pues su lenguaje íntimo y desmitificado responde a las actuales necesidades espirituales, al hacer comprensible el carácter místico, metafísico y universal que el cristianismo tiene. La profundidad divina de Eckhart nos conduce a la liberación que es el retorno al Uno.

Este VÍDEO sintetiza algunos de los pensamientos principales de la obra.

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