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Thomas Merton

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Thomas Merton

1915-1968

(Thomas James Merton; Prades, 1915 - Bangkok, 1968) Escritor y religioso estadounidense. Se doctoró en la Universidad de Columbia y se convirtió al catolicismo en 1938. Ingresó en 1941 en el monasterio trapense de Gethsemani, en Kentucky, y fue ordenado sacerdote en 1949. Publicó La montaña de los siete círculos (1948), en la que expuso el proceso que le condujo al catolicismo, a la que siguieron, entre otras obras, Ascenso a la verdad(1951) y Los hombres no son islas (1955), todas con extraordinario éxito. Con posterioridad intentó una aproximación al orientalismo en obras como Místicos y maestros del zen (1967) y El zen y los pájaros del deseo(1968).

Formado en Francia y en Inglaterra, en 1934 se trasladó a Nueva York, donde completó sus estudios en la Universidad de Columbia. Fue un espíritu inquieto y sensible, que después de adherirse durante su juventud al comunismo, se convirtió al catolicismo y, en 1941, entró como monje trapense en la abadía del Gethsemani, en Kentucky. Su recorrido existencial se refleja con honestidad y coherencia en sus obras autobiográficas, especialmente en la célebre La montaña de los siete círculos (1949).

Ésta y otras obras de Thomas Merton, como El exilio y la gloria (1948) o La vida silenciosa (1957), atravesaron rápidamente los umbrales de la fama. El monje rompe todos los clasicismos monásticos para describir los personajes y la vida con un lenguaje moderno y asequible a todos los públicos, y combina con magistral perfección la trascendencia y la contemplación del claustro con los problemas del mundo, del que en ningún momento se encuentra desligado y al que valora con criterio esperanzador. Merton jamás cae en la vulgaridad o en los sentimentalismos infantiles del hombre y el mundo; por el contrario, traza una línea, aunque con ácida ironía a veces, que puede conducir al humano hacia la felicidad plena, felicidad libre y de compromiso que le obliga a realizarse como ser individual, sin dejarse llevar por la propaganda, por el dinero o por los espejismos de una huera palabrería.

El talento versátil y el compromiso cultural de Merton se expresaron en una obra muy amplia y variada que va desde diarios hasta ensayos, pasando por la poesía y por textos de meditación. Su elección cristiana se une a su interés por el pensamiento oriental, la vida contemplativa y la participación en las crisis de su tiempo, como se muestra en los ensayosAcción y contemplación (1949) y El zen y los pájaros del deseo (1968). La producción poética del autor comprende una vena mística y una sátira contra la sociedad de consumo, en una búsqueda también formal que llega a la experimentación y a la fragmentación del lenguaje en Cables to the Ace(1967) y The Geography of Lograire (1969).

La reseña de una obra como Incursiones en lo indecible (1966) puede servir como ilustración del talante y el pensamiento del autor. Esta serie de ensayos, distribuidos en capítulos, tratan de llamar al hombre a la reflexión del porqué de su existencia y de valorar justamente lo que acontece voluntaria o involuntariamente a su alrededor. Merton parte de una idea bien clara y advierte, además, que no debemos hacernos ilusiones: la situación actual es turbulenta y grave; no es fácil encontrar un remedio para la soledad y para la desesperanza, para un malestar en el que se ha perdido el sentido y el valor de las cosas: "Creen que lo que no tiene precio no tiene valor, y que lo que no se puede vender no tiene realidad de verdad, de modo que la única forma de hacer que algo sea 'verdad' es ponerlo en el mercado." Así, por ejemplo, los hombres no tienen tiempo de reflexionar sobre el valor de la Biblia; nadie se ha dado cuenta de tantas y tantas cosas que son 'gratis' y satisfacen tanto. No nos damos cuenta de ello hasta que no las materializamos. Con sólo una pequeña operación muy sencilla, toda esta confusión resultaría aclarada: "Que los negocios hagan la lluvia. Eso le dará significado."

La desorientación hace que el hombre individual termine por masificarse y que en todas las ciudades del mundo sea lo mismo. El hombre moderno es el hombre precipitado, un hombre que no tiene tiempo, que es prisionero de la necesidad. "Sufrimos todas las necesidades que la sociedad quiere que suframos, porque si no tenemos esas necesidades, perdemos nuestra utilidad en la sociedad: la utilidad de absorber. Tememos estar solos, ser nosotros mismos y, de esta manera, recordar a los demás la verdad que hay en ellos." De ahí que, añade, "El problema de hoy es que no hay desiertos, sino sólo ranchos postizos". Esta es la razón por la cual no surgen verdaderos poetas. Uno de los capítulos de la obra incluye precisamente un mensaje a los poetas, únicos seres que escapan a los sistemas políticos establecidos, a la publicidad, a la vida colectiva, que está organizada a menudo sobre la base de la astucia, la duda y la culpabilidad. El poeta se basa en la inocencia y en la creencia; no está "a favor" ni "en contra". Está, eso sí, a favor de la libertad y del respeto a todos. Sin embargo, a pesar de los negros horizontes que se vislumbran, siempre, al fin y a la postre, llega a iluminarlos la verdadera esperanza cristiana.

 

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