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Noche oscura del alma

 

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Noche oscura del alma

San Juan de la Cruz

Es, quizás el más bello poema de S. Juan. En él nuestro poeta describe la unión del alma con Dios mediante la imagen de una muchacha que se escapa por la noche de su casa, silenciosa y dormida, para encontrarse con su enamorado.  Nos encontramos ante la noche de la fe, de ahí que sea oscura, pero al mismo tiempo iluminada, por la luz interior del amor de Dios.
La secreta escala es la escala de la sabiduría que le permite ascender. A partir de este momento el poema no tiene complicaciones y llega a su cúspide en la estrofa 5, donde se consuma la unión mística.
La expresión está tomada de la Égloga II de Garcilaso en la que Albinio, el enamorado, busca desesperadamente la muerte:  
La quinta noche, en fin, mi cruda suerte,
queriéndome llevar do se rompiere
aquesta tela de la vida fuerte,
hizo que de mi choza me saliere
por el silencio de la noche oscura....
 
Este pasaje de la Egloga II debió de producirle una fuete impresión pues tuvo presente el verso "aquesta tela de la vida fuerte" cuando escribió "rompe la tela de este dulce encuentro", en  "Llama de Amor Viva".  La tradición también puede rastrearse en El Cantar de los Cantares en el que  también  aparece un significativo pasaje  nocturno:  En mi lecho he buscado, por la noche a aquel que mi alma ama: le he buscado y no lo he hallado"
En este poema "canta el alma la dichosa ventura que tuvo en pasar por la noche oscura de la que en desnudez y purgación suya a la unión del Amado".  Al utilizar el género femenino, el poeta nos transmite la idea de que es su alma la que compone los versos y relata el trayecto que la despega del mundo y la conduce hacia Dios. La imagen de la noche se hace presente en toda la vastedad de su sentido. El alma, liberada de sus pecados, va cambiando su primitivo desasosiego en libertad, ahonda el infinito vacío de los sentidos, donde únicamente la sed del amor persiste. Cuando todo parece desfallecer, la Noche comienza a poblarse de resplandores.
En la experiencia de esta noche de la Nada se han perdido todas las ataduras de la vida: se flota en un vacío desértico donde las luces de la fantasía se han apagado hasta el extremo de confundirse con la muerte. Lo que se nos muestra es la soledad interior, donde se ha producido la purificación de los sentidos, de la voluntad y la memoria; y donde no es posible encontrar otra alegría que la que deparan la esperanza y la fe.
El alma sale de la casa sosegada, es decir, del cuerpo. El alma huye del cuerpo, como una fugitiva, por la secreta escala, disfrazada. La noche permite la reunión del alma con Dios, a pesar de que el alma va a oscuras, únicamente es guiada por la luz de su amor. Las tres últimas liras, describen con claridad la unión del alma con el Amado.
El autor va transformando en palabras la acción de su pensamiento contemplativo. Establece así con la deidad un diálogo directo, sobrenatural, poético en el sentido de revelación. Hay una correspondencia exacta entre poesía y experiencia mística.
 De las ocho estrofas de la Noche, las cinco primeras corresponden a la dos noches: la del sentido y la espiritual, camino terrible y a la vez dichoso por el que tiene que pasar el alma que se dirige a la unión con Dios El alma avanza con paso seguro guiada por la luz oscurísima de la fe y en el término de este caminar se vuelve el alma hacia la belleza del sendero, de la noche que la llevó:
¡Oh noche que guiaste,
oh noche, amable más que la alborada,
oh noche que juntaste
Amado con Amada
Amada en el amado transformada¡
 
El alma ha llegado a la unión, a ella se dedican las tres últimas estrofas envueltas en el ambiente del Cantar de los Cantares. Se trata de un embriagarse, un paralizarse, el éxtasis místico.
 
Quédeme y olvídeme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo y déjeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
 
 
El poema está compuesto por ocho liras, de estructura 7a 11B 7a 7b 11B, con rima consonante. La rima cambia en cada lira.
En cuanto a las figuras literarias que encontramos a lo largo de la composición:
Hay ejemplos de paralelismos entre los versos 3 y 8, 5 y 10 o la serie de versos 21, 22, 23. Las paradojas se realizan con juegos de palabras: Amado con amada/ amada en el Amado transformada; déjeme /dejando mi cuidado. Las paradojas continuas expresan el contraste entre los estados espirituales: la luz del amor guía en la noche mejor que la luz del mediodía, la noche es más amable que la alborada. Por otro lado, las metáforas y los símbolos se suceden: la casa sosegada, la secreta senda, pecho florido, el ventalle de cedros, las azucenas.  También son patentes la sucesión de exclamaciones y anáforas que aparecen en la quinta estrofa.

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