Biblioteca Espiritual

Meister Eckhart

1260-1328

El Maestro Eckhart nació en Turingia en 1260. Se carecen datos concretos sobre su vida. Lo que se conoce es a través de las Actas de la época, que son los escritos que van reflejando los datos más significativos del momento. Así, podemos seguir su camino en el Conocimiento, a través de su ingreso como novicio en la orden de los Predicadores (Dominicos) en el monasterio de Erfurt, su posterior entrada en el Studium Generale de Colonia, por donde habían pasado Alberto Magno y su discípulo Tomás de Aquino, y donde inicia sus estudios teológicos. En 1293 Eckhart se encuentra en París ya como licenciado. En esta etapa predicó por primera vez ante un público académico durante la fiesta de Pascua.

En 1298, es elegido prior de Erfurt y vicario de Turingia. En este período es cuando escribe su primera obra de importancia: Las Pláticas Formativas”, charlas entre él y los novicios como su director espiritual. En 1302 fue profesor ordinario de teología de la universidad de París, en cátedra reservada para los no franceses. En 1303 es nombrado primer provincial de la provincia religiosa de Sajonia. Desde ese año hasta el 1311 asume el cuidado de cincuenta conventos y once naciones. Mientras tanto, continúa ininterrumpidamente su actividad como predicador. En esa fecha el capítulo de los Dominicos le dispensa de todas sus obligaciones y lo envía a París para ocupar de nuevo la cátedra, siendo éste un honor equiparable al de Tomás de Aquino. Hasta 1313 tiene lugar el segundo y de mayor importancia magisterio de Eckhart en la Sorbona.

Desde el 1313 hasta el 1322 vuelve a ejercer de maestro de vida y se ocupa de la reforma de conventos y del cuidado de comunidades de monjas en el sur de Alemania. De esta época es su obra “El Libro del Consuelo Divino” escrito para Agnes, viuda del rey Andreas III, rey de Hungría, que en ese momento era superiora de un convento de Clarisas. En esta obra presenta un modelo de consolación a través de la imitación de los sufrimientos de  Cristo. Esta obra fue decisiva y marca el comienzo de las sospechas contra Eckhart.

En un momento de su vida incluye en su cuidado religioso a la gente del pueblo y para ello, toma el idioma popular, dejando el latín. Escribe, pero para todo el mundo, ya no sólo para los académicos. Comienza a incorporar a su discurso contenidos propios del movimiento “del libre espíritu” asumidos por las beguinas. Este cambio comienza a preocupar a los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, y se inician las primeras críticas dentro de los círculos de la jerarquía religiosa. Este compromiso de compañía y enseñanza espiritual del Maestro al pueblo a través de sus sermones y otros escritos le proporcionó grandes problemas con la Iglesia, que terminó rechazando sus modos y su contenido.

El 1 de agosto de 1325 el papa Juan XXII nombró al dominico Nicolaus Von Strassburg visitador de la Orden y fue obligado a abrir una investigación sobre los escritos alemanes del Maestro. Se le consideró sospechoso de pertenecer a la Orden de los Begardos, así como su relación con muchas de las Beguinas. Las primeras investigaciones se centraron en un libro, el Liber Benedictus, calificando peligrosas varias de las tesis expuestas en él. Frente a la acusación, Eckhart respondió con una réplica.

En 1326 el arzobispo de Colonia recibe dos listas, en distintas ocasiones, con frases tomadas de las obras de Eckhart que servirán la base para la acusación de herejía. En septiembre de ese año, el maestro aparece ante los inquisidores comisionados por el arzobispo. Poco más tarde es confeccionada una tercera lista.

En el proceso inquisitorio al que fue sometido -proceso pleno de irregularidades-, sus enseñanzas fueron analizadas fuera del propio contexto en donde fueron expresadas. De ese modo, pudo verterse sobre ellas la interpretación propia que sirvió de justificación para el propio proceso de herejía. El propio Strassburg, alertado por las falsas acusaciones y testimonio quiso detener el proceso, pero fue apartado del escenario de los hechos.

Eckhart murió esperando el veredicto del tribunal inquisitorio.

La respuesta del mismo está contenida en la bula de Juan XXII llamada “in agro dominico”, en donde se condenan 28 artículos de su obra. En esta bula no sólo se le atribuye herejía en su mensaje, sino que se expresa que el propio Eckhart, antes de morir, se retractó de todo lo escrito. Sobre esto último no consta nada que indique que así haya sido, pudiendo parecer más una posterior utilización del maestro por parte del tribunal inquisitorio en propio detrimento de sus enseñanzas espirituales.

El Maestro Eckhart ha sido reconocido tanto por representantes de la mística occidental – Tauler, Suso, Juan de la Cruz, Silesius-, como por filósofos de oriente –Nishitani y Tanabe de la Escuela de Kioto. Éstos últimos lo han descrito como el interlocutor excepcional entre ambas culturas por la conexión entre su filosofía y las tradiciones asiáticas, en concreto, con el Budismo Zen.

En 1992, el entonces Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, -el cardenal Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI-, aceptó la petición del Capítulo General de los Dominicos para rehabilitar al Maestro Eckhart.  El proceso de rehabilitación finalizó con el veredicto que expresaba que Eckhart  nunca necesitó de una rehabilitación.

Este es el resumen de la respuesta que el entonces Maestro de los Dominicos, Timothy Radcliffe, recibió del Vaticano: " y se nos dijo que no había realmente ninguna necesidad ya que nunca había sido condenado por su nombre, sólo por algunas proposiciones que se suponía haber tenido, por lo que somos perfectamente libres de decir que es un buen teólogo y ortodoxo..”. 

El veredicto consistió en tres proposiciones fundamentales: El Maestro Eckhart no necesita ninguna rehabilitación; su doctrina está en perfecta consonancia con la doctrina católica  y es un teólogo digno de recomendación.

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